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Ya se puede crear software sin saber programar

Autor: Andrea Indiano

El término ‘vibe coding’ (programación por vibra o intuitiva) se está popularizando en la red, describe la experiencia de crear software sin conocimientos directos de programación. Un concepto que está reescribiendo las reglas del juego, gracias a la inteligencia artificial. Si antes escribir código era cosa de ingenieros informáticos, hoy basta una idea, una indicación y un poco de paciencia para construir herramientas digitales plenamente funcionales.

El atractivo reside en la posibilidad de construir software a la medida, diseñado para necesidades específicas que las gigantes tecnológicas difícilmente se plantearían. Hay quien ha construido herramientas para transcribir podcasts, calcular si un mueble cabe en un auto o incluso decidir el almuerzo escolar de su hijo analizando el contenido de la nevera. Soluciones que no revolucionan el mundo, pero agilizan la vida cotidiana.



Plataformas de codificación

El vibe coding podría traducirse como programar a partir del instinto y la creatividad, o la “vibra”. En las últimas décadas, la programación ha pasado de ser un arte oscuro, reservado a unos pocos expertos con acceso a herramientas técnicas, a una habilidad cada vez más extendida gracias a lenguajes más sencillos como Python y a plataformas educativas gratuitas. La IA dio luz verde a esta evolución: mientras que antes se necesitaban años para dominar la sintaxis y la lógica, ahora basta con una idea y una interfaz intuitiva. Por ejemplo, plataformas sin código como Bubble o Webflow allanaron el camino, permitiendo a los no programadores crear sitios y aplicaciones. El vibe coding es el siguiente paso, una evolución que combina el poder de la IA generativa con la creatividad humana.

Hoy existen varias herramientas que permiten experimentar con la programación sin escribir una sola línea de código. Entre las más conocidas está Cursor, un editor que guía al usuario paso a paso en la creación de software, ofreciendo sugerencias y depuración (debugging) automática. Replit ofrece un entorno en línea para desarrollar y probar código asistido por inteligencia artificial, mientras que Bolt y Lovable permiten a los usuarios crear aplicaciones y sitios web a partir de descripciones en lenguaje natural. Algunas de estas herramientas ofrecen versiones gratuitas con funciones limitadas, mientras que los planes de pago desbloquean opciones avanzadas.

El resultado de estas plataformas puede variar desde simples fragmentos de código, útiles para automatizar tareas específicas, hasta aplicaciones complejas enteras, listas para ser utilizadas. La flexibilidad es máxima, con la posibilidad de especificar lenguajes de programación y bibliotecas de destino, e incluso de aprovechar las capacidades de generación de código de grandes modelos de lenguaje (LLM) como ChatGPT o Gemini, que pueden interpretar peticiones de lenguaje natural y traducirlas en código de trabajo. “La programación se parece cada vez más a un proceso intuitivo. Describes la idea, interactúas con la IA y ella se encarga de los detalles. La barrera de la creación de software está desapareciendo”, escribió el informático Andrej Karpathy, creador del neologismo de programación intuitiva.

Para entender mejor el potencial, un usuario en X contó su experiencia con Cursor: creó una aplicación que analiza sus tuits y le sugiere listas de reproducción de Spotify en función de su estado de ánimo, todo ello en menos de una hora. Otro construyó una calculadora con Bolt para optimizar los gastos de viaje, integrando datos de Google Maps y aplicaciones de presupuestos. Aunque sencillos, estos proyectos muestran cómo la codificación intuitiva puede convertir una idea en realidad sin necesidad de manuales ni cursos. Y no son meros pasatiempos: están surgiendo pequeñas startups con fundadores que nunca han escrito una línea de código tradicional.


Demostración de Xpanceo, un dispositivo ocular negro cerca de un ojo humano

Más allá de los ostentosos lanzamientos de teléfonos, en los pasillos del Mobile World Congress se esconden algunos dispositivos y conceptos realmente extraños y, en ocasiones, ingeniosos.


Los riesgos de confiar en la IA

Pese al entusiasmo, el vibe coding no está exento de problemas. La IA no es infalible y puede generar código con errores o vulnerabilidades de seguridad, especialmente en aplicaciones que manejan datos sensibles. Además, la facilidad con la que se puede desarrollar software plantea dudas sobre la ética de la automatización: el riesgo de herramientas maliciosas o de fraude automatizado es real, y las empresas ya están buscando soluciones para mitigarlo. “Algunas de estas herramientas no son revolucionarias, sin embargo, lo que sí es nuevo es que con solo pulsar unas teclas puedes crear productos que antes habrían requerido equipos de ingenieros”, explica el periodista Kevin Roose, del New York Times.

Aunque ahora la IA permite crear software con pocas entradas de texto, tener conocimientos básicos de programación siempre será útil. Saber cómo funciona el código ayuda a personalizar mejor las aplicaciones, corregir errores y comprender la lógica subyacente. La IA puede facilitar el desarrollo, pero no sustituir por completo la comprensión humana de los sistemas; actualmente, más de la mitad de los profesionales solicitan ahora la ayuda de la IA generativa, y el 62% de los desarrolladores la utilizan para programar. La programación intuitiva representa una evolución significativa, pero la colaboración entre humanos y máquinas sigue siendo fundamental para el futuro del software.

Artículo publicado originalmente en WIRED Italia, adaptado por Alondra Flores.

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