CAMAGÜEY.-Entre ovaciones y exclamaciones de “¡Vivas!”, el Ballet Nacional de Cuba culminó su gira por la región oriental del país en Camagüey. Tras haber recorrido Santiago de Cuba y Granma, la compañía dirigida por Viengsay Valdés cerró su periplo en una provincia con una profunda tradición danzaria, donde la acogida del público confirmó el arraigo y la admiración por el ballet clásico.
El programa cuidadosamente diseñado permitió apreciar piezas icónicas como Después del diluvio, de Alberto Méndez, presentada tanto el sábado como el domingo con toda intención, y que reafirmó la fuerza del cuerpo de baile. Se bailó el Adagio del segundo acto de El lago de los cisnes, interpretado por Gabriela Druyet y Ányelo Montero; Muto, también de Méndez, a cargo de Roque Salvador; y un fragmento del segundo acto de Giselle, con los primeros bailarines Grettel Morejón y Yankiel Vázquez.
Cuando tocaba el intermedio, un momento inesperado y emotivo fue la aparición en escena de Viengsay para interpretar Loss, de Ricardo Amarante, acompañada por Ányelo Montero y con Idalgel Marquetti al piano. Este gesto fue un agradecimiento especial al público camagüeyano, ya que había ofrecido la pieza la noche anterior, que era su función.
El cierre del programa concierto dominical estuvo a cargo de Paquita (Grand Pas), con los primeros bailarines Anette Delgado en el papel de Paquita y Dani Hernández como partenaire. Más allá de su relevancia en el repertorio clásico, la selección de esta obra tuvo un fuerte simbolismo, pues fue precisamente en el Teatro Principal de Camagüey donde se estrenó en Cuba en 1981, bajo la versión coreográfica de Yelena Vinogradova.
El sábado, dedicado a celebrar los 30 años del debut profesional de Viengsay, incluyó fragmentos de los actos segundo y tercero de Don Quijote, donde la bailarina asumió el rol de Kitri, un personaje emblemático en su trayectoria. Este montaje dejó al público camagüeyano con la expectativa de una futura presentación completa de este clásico.
Al finalizar, Viengsay Valdés declaró a la prensa:
“Camagüey ha sido la última provincia de esta gira por Oriente, pero toda la acogida que hemos recibido en cada uno de los lugares ha ido creciendo. Sentimos que es un momento súper especial porque estamos hablando de personas que son conocedoras del arte del ballet y veo una generación muy linda, una generación joven, muy ávida de vernos. Ha sido maravilloso. Hay que volver, con otro repertorio, con otras propuestas que puedan gustar al público, y ese es el deber que tenemos nosotros como Ballet Nacional de Cuba”.