A muchos una hora de entrenamiento puede parecerles eterna. Para todos ellos, hay una explicación científica detrás. Las personas que se esfuerzan al entrenar pueden sufrir una distorsión del tiempo, como si hubieran estado haciendo ejercicio durante más tiempo del que realmente lo hicieron, según una investigación publicada en Brain and Behaviour.
En el estudio participaron 33 adultos sanos realizando una prueba de ciclismo de 4km en bicicleta estática, quienes percibieron que pedalearon un 10% más de tiempo de lo que realmente hicieron.
Los participantes que se entretenían en un entorno más competitivo o escuchando música percibieron los entrenamientos más cortos y más agradables. “Las personas perciben que el tiempo transcurre más lentamente durante el ejercicio“, señala Andrew Edwards, profesor de psicología de la Universidad Christ Church de Canterbury en Kent y primer autor del estudio. “Esta distorsión puede afectar el ritmo y el disfrute de la actividad física”, añade.
Los participantes del estudio realizaron tres pruebas: la primera en solitario, la segunda acompañado por un avatar virtual y la tercera con un oponente virtual. Después de cada una se les pidió que estimaran el tiempo que había transcurrido.
Según los investigadores, esto podría deberse a la concentración que exige el ejercicio intenso y poco placentero en los participantes. “El ejercicio, sobre todo el intenso, aumenta la concentración en el cuerpo, creando una mayor conciencia de cada momento. Eso hace que el tiempo parezca que se alarga”, indica Edwards.
El investigador comparó esto con la teoría de la relatividad de Einstein, quien aseguró que la percepción del tiempo no era absoluta y dependía del marco de referencia del observador.
“Si el tiempo se siente más lento, los entrenamientos pueden resultar más largos y menos placenteros. Hacer que el ejercicio sea más atractivo podría ayudar a las personas a perseverar”, señala Edwards. “El ejercicio repetitivo o poco placentero podría potenciar este efecto de ralentización del tiempo, mientras que las distracciones o el disfrute podrían reducirlo”, explica.