La decisión de Donald Trump de aplicar aranceles del 25% a los países que compren petróleo a Venezuela tiene letra pequeña, como suele suceder con los anuncios del presidente de Estados Unidos. Trump tuiteó este lunes que los aranceles entrarían en vigor el 2 de abril, pero su aplicación en realidad no será automática. El decreto deja que sea el secretario de Estado, Marco Rubio, el que vaya fijando a qué países se aplican los aranceles y a cuáles no. El texto firmado por el presidente este lunes no impone los aranceles, sino que dice que se podrán imponer. Paradójicamente, Estados Unidos ha ampliado a la vez el plazo para que su propia petrolera, Chevron, siga operando en el país.
“A partir del 2 de abril de 2025, se podrá imponer un arancel del 25% a todos los productos importados a Estados Unidos desde cualquier país que importe petróleo venezolano, ya sea directamente desde Venezuela o indirectamente a través de terceros”, dice la norma. “Se podrá”. Eso quiere decir que la aplicación no es automática. La norma es una poderosa arma de presión, pero que deja una cierta flexibilidad. China es el principal importador de petróleo venezolano, pero España se sitúa también entre los principales clientes. India, Rusia, Singapur, República Dominicana, Cuba y Malasia también han estado importando crudo del país.
El decreto autoriza al secretario de Estado, Marco Rubio, “a determinar a su discreción si el arancel del 25% se impondrá a los bienes de cualquier país que importe petróleo venezolano, directa o indirectamente, a partir del 2 de abril de 2025″. Lo deberá decidir en consulta con el secretario del Tesoro, Scott Bessent; el secretario de Comercio, Howard Lutnick, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y el Representante de Comercio de los Estados Unidos, Jamieson Greer. En realidad, aunque la decisión corresponde formalmente a Marco Rubio, el propio Trump siempre podrá imponer su criterio.
Rubio, en todo caso, no parece dispuesto a hacer muchas excepciones. “Estados Unidos no tolerará que ningún tercer país o sus empresas petroleras produzcan, extraigan o exporten petróleo y productos relacionados con el petróleo con el régimen de Maduro en Venezuela”, señaló este lunes en un comunicado remitido por el Departamento de Estado. “Se trata de un régimen que ha robado sistemáticamente en las elecciones, saqueado a su pueblo y colaborado con nuestros enemigos. Cualquier país que permita a sus empresas producir, extraer o exportar desde Venezuela estará sujeto a nuevos aranceles, y cualquier empresa estará sujeta a sanciones”, añadió.
Una vez impuesto a un país a discreción de Rubio, el gravamen del 25% expirará un año después de la última fecha en que el país haya importado petróleo venezolano, o antes si el secretario de Comercio, en consulta con el resto del equipo, “así lo determina a su discreción”. Es decir, en un peculiar reparto de funciones, mientras que Rubio es el que puede imponer el arancel, Lutnick es el que puede quitarlo.
El secretario de Comercio también es el encargado, en coordinación en este caso con Marco Rubio y la fiscal general, Pam Bondi, de determinar si un país ha importado petróleo venezolano, directa o indirectamente. El término “indirectamente” incluye las compras de petróleo venezolano a través de intermediarios o terceros países en los que el origen del petróleo pueda rastrearse razonablemente hasta Venezuela, según lo determine Lutnick.
La duda del gas
Estos aranceles secundarios son una forma de presión que se añade a las sanciones que ha venido aplicando Washington a Venezuela. Los países que sigan comprando petróleo a Venezuela a partir del 2 de abril se exponen a las represalias estadounidenses. Para los países con un suministro diversificado que no dependan en alto grado del crudo venezolano, la decisión parece fácil. Incluso aquellos que son los mejores clientes pueden plantearse alternativas de suministro para prevenir el castigo arancelario.
Aparentemente, la literalidad de la norma excluye de las represalias al gas. Según el decreto, el término “petróleo venezolano” que se usa significa petróleo crudo o productos derivados del petróleo extraídos, refinados o exportados desde Venezuela, independientemente de la nacionalidad de la empresa que lo produzca o comercialice. La palabra “gas” no aparece en la norma a pesar de que Trump, al anunciar la medida en Truth, su red social, escribió: “Cualquier país que compre petróleo o gas a Venezuela se verá obligado a pagar un arancel del 25% a Estados Unidos”.
Según Trump, las acciones y políticas del régimen de Maduro que motivaron esas sanciones “continúan representando una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos”.
Por ello, el nuevo decreto ratifica la vigencia de esas sanciones. Trump acusa a Maduro del debilitamiento sistemático de las instituciones democráticas mediante la supresión de elecciones libres y justas y de consolidarse ilegítimamente en el poder. También le responsabiliza de “la mala gestión económica endémica y la corrupción pública a expensas del pueblo venezolano y su prosperidad”. A eso se suma la responsabilidad del régimen en la profundización de la crisis humanitaria y de salud pública en Venezuela, y “la desestabilización del hemisferio occidental a través de la migración forzada de millones de venezolanos, imponiendo cargas significativas a los países vecinos”, según la norma. Colombia, un tradicional aliado de Estados Unidos, ha sido el principal receptor del éxodo venezolano.
Más plazo para Chevron
Mientras, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos concedió el lunes una prórroga a Chevron para concluir las operaciones con la empresa estatal venezolana Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), ampliando el plazo del 3 de abril al 27 de mayo, para permitir el cumplimiento de los pedidos anticipados. Chevron es la única petrolera estadounidense que opera en Estados Unidos. La extensión de las operaciones parece indicar que Estados Unidos seguirá importando petróleo venezolano dentro del plazo en que presiona y amenaza a otros países para que no lo hagan.
El Gobierno de Nicolás Maduro calificó los aranceles anunciados por Trump de medida “arbitraria, ilegal y desesperada”. Según su interpretación, el nuevo anuncio confirma “el fracaso de las sanciones impuestas contra el país”.
El decreto de Trump sobre Venezuela en vigor el 2 de abril, el mismo día en que se espera que el presidente anuncie una amplia batería de aranceles dirigidos a múltiples países. La llegada de lo que Trump llama aranceles recíprocos añade otra capa de medidas proteccionistas a los aranceles ya aplicados o anunciados que han sacudido a sus socios comerciales y que corren el riesgo de frenar la economía estadounidense y la mundial.
El presidente de Estados Unidos se refirió este lunes de nuevo a los aranceles en la Casa Blanca, pero sin terminar de aclarar sus intenciones con respecto a los aranceles sectoriales, que Trump parece querer separar de los que llama recíprocos. Por otra parte, estos últimos, destinados a reducir el déficit comercial, admitirán excepciones y periodos de gracia en su aplicación. La mención a esas posibles moratorias impulsó este lunes la cotización del peso mexicano.
“Puede que le dé un respiro a muchos países, dijo Trump. “Nos han cobrado tanto que me da vergüenza cobrarles lo que nos han cobrado a nosotros, pero será sustancial, y lo sabrán el 2 de abril”, añadió.