Después de 18 victorias en 18 partidos, el Barça perdió al fin un encuentro contra el Real Madrid. Desde que Florentino se compró el equipo femenino, no solo es la primera vez que las blancas puntúan contra el Barça sino que, además, las ganan. Y lo hicieron en Barcelona. Y, encima, ante 35.000 aficionados culés que subieron a Montjuïc para ver como el Barça sentenciaba la Liga y se fueron con dos jarras de agua fría. Una por lo sorprendente e inesperado del resultado y, la otra, por la lluvia con granizo que amenizó el tramo loco del partido.
Puestos a que el Barça no iba a ganar el 100% de los encuentros ante el Madrid, por los siglos de los siglos, mejor haber perdido ya y cortar la racha, aunque ponga algo de emoción a la Liga, que no perder en el único partido que las puede enfrentar en la actual temporada. Al paso que van en la Champions, tanto Barça como Madrid tienen ya un pie en semifinales. Y, como van por el bando opuesto del cuadro, podría encontrarse en la final de Lisboa, dentro de dos meses. Así pues. Mejor perder ahora y que las jugadoras de Romeu hayan bajado de la nube de la autocomplacencia. Ahora han visto que el 1-3 en Liga no fue un accidente. Ni tampoco el Barça perdió en Montjuïc por culpa de un evidente error arbitral.
El Real fue mejor. Sencilla y llanamente. Linda Caicedo, en punta, se jugó el uno contra uno cada vez, en la segunda parte, e hizo lo que quiso primero con Paredes y, luego, con Engen. El error de bulto de Romeu fue dejar la defensa tan despoblada y arriesgar tanto que, para la delantera más rápida del Madrid se luciera por velocidad o con un regate seco. Lección aprendida. Mejor un correctivo a tiempo para que todas se pongan las pilas.