El nuevo sistema de salud de los maestros lleva casi once meses en funcionamiento, pero desde el primer día los problemas en la contratación de servicios han generado barreras para sus 820.000 usuarios. Prueba de ello es la reciente decisión del Hospital Alma Mater, de Medellín, de suspender por completo los servicios ambulatorios para los docentes y sus familiares debido a la falta de pagos por parte de la Fiduprevisora, entidad que administra los recursos del Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio (Fomag). Solo con este centro hospitalario, la deuda asciende a 4.600 millones de pesos.
Este no es el único caso que refleja la crisis en todo el país. Esta misma semana el Hospital San José, de Bogotá, anunció que desde el 1 de abril dejará de atender a usuarios del magisterio. Para enero de 2025, la cartera vencida del Fomag por más de tres meses ascendía a 470.000 millones de pesos. Mientras tanto, las quejas por los problemas en la entrega de medicamentos, la escasez de IPS dispuestas a atender a los maestros y la suspensión de servicios siguen siendo el pan de cada día. Todo esto ocurre con un modelo que, en su momento, el Gobierno presentó como la solución a un régimen de salud especial marcado durante décadas por denuncias de corrupción y deficiencias.
La crisis en el Fomag no es reciente. El modelo anterior ya había sido objeto de múltiples investigaciones por malos manejos, como incluso reconocen los críticos de este gobierno. En 2023, la Contraloría General de la República reportó un detrimento patrimonial acumulado de 4,2 billones de pesos en el Fomag. Además, la prestación del servicio de salud era la peor del país, con la mayor tasa de PQR por cada 10.000 afiliados.
Sin embargo, el nuevo modelo no trajo mejoras. Así lo señala el exministro de Salud y Educación, Alejandro Gaviria: “El balance es claramente negativo. En estos meses, los problemas de atención y los desequilibrios financieros han aumentado, al igual que las sospechas de corrupción”.
Las cifras del Instituto Nacional de Salud también reflejan esta crisis: en 2024, la tasa de PQRs por cada 10.000 afiliados en el Fomag fue de 561,8, muy por encima de los 400,6 del régimen contributivo y más del doble de los 237,05 del régimen subsidiado.
El malestar de los usuarios no ha disminuido. En regiones como el Eje Cafetero y el Caribe, los sindicatos de maestros han protestado constantemente contra los presuntos malos manejos de la Fiduprevisora, llegando incluso a convocar varios paros.
En Antioquia, además del Hospital Alma Mater, otros hospitales de la región han suspendido sus servicios al menos en dos ocasiones por falta de pagos. En ciudades como Bogotá, Bucaramanga y Barranquilla, persisten grandes barreras para acceder a medicamentos, especialidades médicas y cirugías. La situación es aún más crítica en zonas rurales y apartadas, donde los maestros denuncian la falta de acceso a servicios básicos.
A esto se suman los presuntos malos manejos de los recursos de salud por parte de la Fiduprevisora, entidad con participación accionaria del Ministerio de Hacienda y encargada de ser el pagador único a todas las IPS en este modelo. Miguel Pardo, miembro del Comité Ejecutivo de Fecode, denuncia: “Al 31 de diciembre, la Fiduprevisora, pese a contar con los recursos, dejó vencer 2.914 contratos con entidades médicas”.
El balance es claramente negativo. En estos meses, los problemas de atención y los desequilibrios financieros han aumentado, al igual que las sospechas de corrupción
Alejandro GaviriaExministro de Salud y Educación
Esto no solo ha llevado a que las IPS contratadas se nieguen a prestar el servicio, sino también a una creciente dificultad para contratar nuevas entidades dispuestas a atender a los maestros.
Ante toda esta crisis, el gobierno del presidente Gustavo Petro nombró hace dos meses como vicepresidente del Fomag a Aldo Cadena, una vieja ficha del petrismo, quien fue director de la Nueva EPS tras su intervención. Según el funcionario, los evidentes problemas del sistema no corresponden a problemas con el diseño del modelo, sino a un supuesto “sabotaje”.
“El Gobierno y el magisterio defienden de manera integral este modelo de salud. Sin embargo, existe un cerco malévolo de los mercaderes de la salud para instrumentalizar al magisterio y sus luchas en favor de sus intereses”, señaló Cadena.
EL TIEMPO consultó con Cadena sobre este supuesto sabotaje y las acciones que se han tomado para atender la crisis, pero hasta el momento de publicación de este artículo no hubo respuesta.
Foto:Mauricio Moreno. EL TIEMPO
¿Una crónica anunciada?
El nuevo modelo de salud del magisterio comenzó a operar el 1 de mayo de 2024. Fue presentado por la junta directiva del Fomag -integrada por los ministerios de Educación, Hacienda y Trabajo, junto con Fecode- como un modelo consensuado que solucionaría los principales problemas de la operación anterior.
Con esta decisión, la Fiduprevisora asumió la contratación y el pago directo a cada IPS encargada de atender a los maestros en todo el país. Antes, la entidad contrataba a 10 grandes operadores, quienes a su vez realizaban los pagos a las IPS. Sin embargo, estos intermediarios frecuentemente retrasaban los pagos o no garantizaban la contratación de los centros médicos, lo que llevó a sanciones e investigaciones por posibles casos de corrupción.
Sin la intermediación de los operadores, se prometía garantizar la contratación y prestación de los servicios de salud. Sin embargo, al inicio de operaciones, la Fiduprevisora solo había contratado alrededor de 2.100 IPS, lejos de las 11.000 que el Fomag había anunciado. Actualmente, el número de IPS que atiende al magisterio supera las 3.000, lo que deja una importante brecha en la cobertura.
Para el exministro Gaviria, es evidente que “el modelo anterior no funcionaba bien, pero el nuevo ha traído desorden y desgreño, generando más problemas en lugar de soluciones. Dentro de este caos, lo más preocupante es la entrega de medicamentos y el acceso a servicios hospitalarios de mayor complejidad”.
Y agrega: “Pero, además, la Fiduprevisora es una fiduciaria pública sin la preparación suficiente para administrar un sistema de salud. Antes operaba con las redes, que asumían parte del riesgo, pero nunca hubo un diseño ni una arquitectura institucional adecuados. Cuando fui ministro de Educación, propusimos una reforma para fortalecer estas capacidades, pero el presidente Gustavo Petro, el Partido de la U y los sindicatos se opusieron. Luego critican lo que hace la Fiduprevisora, pero fueron ellos mismos quienes la consolidaron. Fue el propio Gobierno quien la clientelizó y la entregó a un partido político. Eso me parece contradictorio e inexplicable”.
No obstante, para la mayoría de Fecode, el sindicato de maestros que participó en el diseño del nuevo esquema, el problema no radica en el modelo. De hecho, respaldan la postura del vicepresidente del Fomag, quien lo califica como un ‘sabotaje’.
Así lo sostiene Pardo: “Al modelo no se le ha permitido estabilizarse. Es un buen modelo, pero su problema radica en la ejecución de la Fiduprevisora. Ha habido un sabotaje con varias evidencias: la demora en la contratación de entidades médicas, la reincorporación de prestadores con antecedentes de deficiencias y la exclusión de instituciones de alta calidad. Además, se dejaron vencer casi 3.000 contratos pese a contar con los recursos. A esto se suma que algunas entidades, aunque recibieron el 70 % del valor de sus facturas (según lo establece el modelo contractual), se negaron a seguir atendiendo a los maestros y sus familias por considerar insuficientes las garantías de pago”.
Sin embargo, no todos los maestros comparten esta opinión. Victoria Avendaño, también miembro del comité ejecutivo de Fecode, señala la responsabilidad del Gobierno en la crisis del sistema de salud docente: “Cuando hablan de un sabotaje al proceso, en realidad están evadiendo su responsabilidad. El principal responsable de esta situación es el Gobierno Nacional, sin eximir a la Fiduprevisora, que, al fin y al cabo, es manejada por el propio Ejecutivo. Actualmente, el vicepresidente del Fomag es nombrado por el presidente de la República, y la Fiduprevisora actúa bajo las directrices del Fomag, cuyo consejo directivo está dominado por tres ministros que siguen las instrucciones del mandatario”.
¿Un presagio para el resto del sistema?
En repetidas ocasiones se ha dicho que el modelo de salud de los maestros es una especie de piloto para la reforma de la salud que tramita el Gobierno en el Congreso. De hecho, el mismo ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, así lo dijo semanas previas a que se implementara el cambio.
De ahí que las constantes fallas en la prestación de los servicios así como en la logística, generan suspicacias respecto a lo que pasaría con el sistema de salud.
Para Gaviria, lo implementado en el Fomag y lo propuesto en la reforma tiene mucho en común, por ejemplo, “en la pretensión de, muy rápidamente, sin una transición y de la noche a la mañana, crear un pagador único, que fue lo que se trató de hacer con la Fiduprevisora, que es el pagador único a las IPS”.
En la reforma, el papel de la Fiduprevisora caería en manos de la Adres, que pasaría a ser el pagador único del sistema luego de que se elimine la intermediación de las EPS. Aunque se argumenta que con ello se garantizaría la que el dinero llegue efectivamente a los centros médicos, hospitales y dispensarios de medicamentos, se ha cuestionado si la Adres cuenta con la capacidad para gestionar ese alto volumen de contratos y facturas, lo que podría derivar en problemas como los que se evidencian hoy en el Fomag.
MATEO CHACÓN ORDUZ | Subeditor Educación – Vida