Casi el 90% de las empresas en Espaa cree que la tecnologa de Inteligencia Artificial (IA) transformar sus negocios e industrias en los prximos 5 aos.
Dentro del mundo jurdico la IA tiene limitaciones esenciales, pues no puede reemplazar el criterio jurdico, ni la interpretacin normativa, que son habilidades determinantes para el ejercicio de la abogaca.
Ms all de estas limitaciones, la UE est lejos de poder liderar esta revolucin tecnolgica como reconoci Jensen Huang (CEO de Nvidia) quien indic que “la Unin Europea debe acelerar el progreso en inteligencia artificial (…) Hay un despertar en todos los pases al darse cuenta de que los datos son un recurso nacional”.
Aun cuando la UE no est, ni se la espera, en esta transformacin tecnolgica, las instituciones europeas se apresuraron a realizar su nica geopoltica conocida, legislar sin descanso, de ah que la UE aprobar en junio de 2024, el Reglamento (UE) 2024/1689, por el que se establecen las normas armonizadas en materia de IA.
Esta normativa se aprobaba porque, la IA vena a revolucionar todos los sectores productivos de la economa, incluido el jurdico. A esta revolucin publicitaria los despachos no fueron ajenos, y comenz una fiebre tecnolgica sin parangn para adaptarse a los nuevos desafos e intentar convertir esta nueva herramienta algortmica en una aliada poderosa. As, han salido a la luz desarrollos como UiPath y Blue Prism, ROSS Intelligence, Casetext y LexisNexis, o como Kira Systems, eBrevia y Luminance que utilizan IA para analizar contratos, identificar clusulas importantes, riesgos potenciales y sugerir modificaciones contractuales para garantizar la conformidad con las leyes, pero olvidando que el gran problema era la seguridad de los datos, una preocupacin crtica, especialmente en el sector jurdico, pues quin garantizaba que los datos procesados por IA se iban a mantener seguros y privados?
Esto implicaba que tras la implementacin de la IA en los despachos, y nadie avis, sera necesario desarrollar medidas robustas de seguridad ciberntica y garantizar la conformidad con regulaciones de proteccin de datos, haciendo de ello algo econmicamente inviable.
Mas all de estas valoraciones poco realistas que prometan una gran revolucin tecnolgica en la prctica jurdica, se revelaban medidas cargadas de precipitacin y unas expectativas propias del casino burstil y no de la abogaca. La realidad, siempre tozuda, nos mostraba una vez ms la falta de previsin de los grandes despachos, vidos de protagonismo por no quedarse atrs en esa carrera alocada de esnobismo posmoderno, que ha llevado a intentar ser los primeros en desarrollar estrategias de IA, sin tener en cuenta que estamos ante programas informticos incipientes sin ningn tipo de seguridad ni proteccin.
Esta precipitacin generalizada ha hecho que explote la burbuja de la inteligencia artificial, afectando a muchas compaas tecnolgicas con valoraciones excesivamente infladas. Las grandes compaas europeas, surcoreanas y de Wall Street ligadas a la IA se han desplomado en bolsa, debido a que segn DeepSeek su modelo funciona de forma competitiva frente al de OpenAI, con un coste de entre un 90% y 95% menor. La gran mayora de las iniciativas relacionadas con la IA fracasarn, y esto se ve al comprobar como la IA ya representa ms de la mitad de lo que invierten los fondos de capital riesgo en el mundo.
Partiendo de esta realidad, los despachos deberan estar menos preocupados de la herramienta tecnolgica y sus algoritmos milagrosos, cercanos al blsamo de Fierabrs, y centrarse en su verdadera labor, velar por cmo se implementa, en particular en materia de proteccin de datos y de los derechos de los consumidores. O focalizarse ms en los perjuicios sobre el empleo de la IA, pues la digitalizacin est cambiando el mundo laboral, mejorando la productividad y la flexibilidad, pero tambin conlleva riesgos para el empleo y las condiciones laborales, de ah que sea necesario concentrarse en la proteccin de los trabajadores.
Por tanto, la labor de los abogados, se debera centrar en la vigilancia del tratamiento de los datos personales por sistemas automatizados de seguimiento y de toma de decisiones utilizados por las plataformas digitales que entraa un gigantesco riesgo para los derechos y libertades de las personas, velando porque se cumpla lo que exige el Reglamento (UE) 2016/679 a los responsables del tratamiento de datos, que exige, como mnimo, el derecho a obtener la intervencin humana por parte del responsable del tratamiento, a expresar su punto de vista y a impugnar la decisin. Las decisiones de restringir, suspender o cancelar su relacin contractual o su cuenta, deben ser adoptadas siempre por un ser humano, que en la labor jurdica siempre ser el abogado y no un algoritmo.
* Octavio Velayos Gonzlez, profesor de derecho constitucional en la Universidad de Salamanca y ‘of counsel’ de Larrauri & Mart Abogados.