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DIEGO PICÓ
Actualizado
Si alguien le ha visto echarse unas risas es un privilegiado. Carlos Corberán aterrizó en Valencia con urgencias y sin cambiar la cara y el discurso, casi pasando desapercibido, ha colocado a los de Mestalla con pie y medio fuera de la zona peligrosa de la tabla. Los números del ‘otro’ Valencia son tremendos. Pese al debut contra el Madrid en Mestalla y las dos palizas recibidas por el Barça, el Valencia de Corberán es equipo Champions. Diecinueve puntos siendo el quinto mejor equipo de la Liga desde su llegada. Un milagro trabajado desde los maratones en la Ciudad Deportiva y la convicción de que la plantilla era más de lo que mostraba.

Los números de CorberánMARCA
“Hay que ser sinceros y reconocer que hacemos las cosas mucho mejor que antes”, comentaba Gayà, el capitán del equipo al ser preguntado anoche tras el partido ante el Mallorca. Nadie quiere disparar a la etapa de Baraja, pero la comparación no se sostiene. Con lo que hay, Corberán le ha dado un impulso al equipo alejándolo a cuatro puntos de los puestos de descenso y convirtiendo Mestalla en infranqueable. De hecho el equipo suma 24 puntos en Mestalla de los 31 que ha sumado en toda la Liga. Más que significativo.
Ese quinto puesto virtual solo lo mejoran los dos grandes, Real Madrid y Barcelona, el Betis, que está de dulce con jugadores de mucho nivel y otro de esos equipos cuyo entrenador marca el camino: el Getafe de Bordalás. Pero el Valencia de Corberán ha sumado más que Villarreal, Atlético de Madrid, Athletic club, Real Sociedad… equipos que en la primera vuelta se veían como inalcanzables y absolutamente fuera del foco.
El respeto de Mestalla
Corberán ha recuperado la esencia. Competir, morder, sacar rendimiento a jugadores olvidados como Almeida o Javi Guerra, aprovechar la llegada de Sadiq, jugador más que diferencial para el nivel de la plantilla y darle al equipo la consistencia que necesitaba para empezar a sumar. El técnico que llegó de Inglaterra se ha asentado en la elite, sigue sin sonreír, pero en Mestalla se está ganando el respeto.