Oath Pizza, una cadena de pizzerías rápida y casual que prometía revolucionar el mercado de la pizza, anunció su retiro definitivo de California y Nueva York. La compañía atravesó una serie de dificultades financieras y legales que llevaron a su cierre.
Su concepto, que ofrecía pizzas personalizadas hechas al momento, siguiendo un modelo de línea de ensamblaje frente al cliente, parecía encajar bien en la creciente demanda de opciones de comida rápida de alta calidad. Sin embargo, este modelo no logró generar las ganancias esperadas, y la cadena se vio atrapada en un ciclo de pérdidas financieras.
Problemas financieros y legales: razones detrás del cierre
Desde el medio citado mencionaron que el mayor golpe para Oath Pizza vino cuando la empresa se enfrentó a una demanda de sus inversionistas, lo que exacerbó aún más sus problemas financieros.
Aunque la compañía intentó recuperar el rumbo incorporando a Drew Kellogg, un exejecutivo de Chipotle, para liderar los esfuerzos de reestructuración, los problemas continuaron. A pesar de sus intentos de expansión mediante franquicias, la rentabilidad nunca llegó, y en 2021, Oath Pizza comenzó a experimentar una pérdida significativa de terreno.
En 2022, el panorama se tornó aún peor cuando se reveló que la empresa estaba insolvente. Kellogg, el CEO, adoptó un plan de disolución de activos, pero las controversias no tardaron en surgir. Un proceso de venta fue llevado a cabo, donde se argumentó que Kellogg adquirió los activos del establecimiento a través de una serie de maniobras legales, dejando atrás las deudas de la empresa.
Para finales de 2023, Oath Pizza cerró todas sus ubicaciones corporativas y despidió a sus empleados, por lo que dejó solo algunas tiendas franquiciadas. En noviembre de 2024, la empresa presentó una solicitud de quiebra bajo el Capítulo 7, un proceso legal que lleva a la liquidación de los activos restantes.